Audición

Posted domingo, 2 de marzo de 2014 by Unknown
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DATOS DEL PERSONAJE
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♦Curiosidades (3):
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♦Secreto (Éste no será publicado): 

Historia de Persei

Posted by Unknown

1976, Bulgaria.

Un joven se encontraba tirado en las frías calles de Sofía, con su piel hirviendo pese al helado viento que corría, en claro signo de que estaba enfermo. Poca gente se detenía a ayudarlo, los demás continuaban con su camino. Pero algo sucedía, algo que a aquellas pocas personas de buen corazón les preocupaba, el joven no aceptaba ni dinero ni comida. Él pedía un trabajo, un sueldo en base a su sudor e inteligencia. Los seres pasaban y le compraban comida, algunos ropa pero el castaño no agradecía; en cambio, siempre una única pregunta brotaba de sus labios, con un tono que iba haciéndose cada vez más débil en cada ocasión: "¿Tiene un trabajo para mí?". Pese a que Bulgaria era uno de los países más pobres de Europa, muchos acudían a él por sus bellos paisajes. Hombre de negocios, con aparente actitud arrogante y ególatra, se detuvo ante este desconocido joven. Le preguntó qué buscaba, concediéndole lo que tanto el desafortunado ser rogaba: un trabajo. ¿De gerente? ¿De socio? ¿Su mano derecha? Absolutamente no. De servicio de limpieza. El joven estaba feliz y agradecido, tanto que era de los mejores empleados que el hombre pudiera poseer dentro de su confianza. Con respecto a su salvador, se trataba de un empresario diseñador de joyas del destino, extremadamente famoso y la limpia elección de las celebridades. Pero sus diseños empezaron a aburrir, y con ello a su imperio de diamante decaer. El joven quiso ayudarlo, estuvo toda una noche a su lado, desvelándose únicamente en garabatear y trazar líneas. Sin darse cuenta, tenía un cuaderno repleto de aquellos dibujos plasmados, para él forma sin sentidos, para su jefe una mina de oro"—. Robert—" llamó a su empleado, observando atónito aquellos bosquejos. El aludido no tardó en presentarse en su oficina, sintiendo su esperanza comenzar a correr en otra dirección al ver que había descubierto su cuaderno. No tenía talento, nunca lo tuvo, su jefe lo despediría. Con ese pensamiento gobernando su mente, jamás pensó que sería todo lo contrario, no solo fue felicitado, si no que ascendió de puesto.  

Podría decirse entonces, que este joven llamado Robert, de origen búlgaro, salvó a la empresa de su ruina. Más ninguna felicidad dura eternamente, y él más que nadie lo supo. Su jefe, quién llegó a convertirse en un gran hermano para él, enfermó gravemente. Pese al dinero que poseía, no había salvación al no haberse descubierto a tiempo. Solo restaron días, antes de que cerrara sus párpados para siempre. Robert juntaba sus cosas, triste por la pérdida pero recordando cada una de sus enseñanzas, hasta que fue llamado para leer el testamento del buen hombre. Increíblemente, la empresa había quedado a su nombre, y deberían haber pasado seis años antes de poder entregarla a alguien más. Fuertes sospechas cayeron sobre el muchacho, pero él pudo con ellas; siempre ejerciendo el recurso de la honestidad, nunca una mentira retrasaría la verdad.

Robert se hizo cargo, pero secretamente estaba creando su propia empresa. Una que competiría con la de su fallecido mejor amigo, ahora a cargo su hija. Rivalidades hay en todas partes, se puede hallar entre los inocentes pequeños hasta adultos muy entrados en edad. Es esa chispa de querer superarse y mejorar cada día, lo normal sería que se odiaran entre sí rotundamente. Pero de parte del cabeza de la familia Mihailov, no existía rencor alguno. Más entendía al chico, quién apenas era tres años mayor que su hija más pequeña. A este joven heredero se lo suele ver abandonando la residencia de los Mihailov en Ginebra, sabe de las hermanas pero nunca las ha visto, al menos no a la mayor. 

Nos hemos ido mucho al presente, ¿qué tal si volvemos unos cuantos años atrás? Tal vez deberíamos retomar por el nacimiento de las joyas de esta celebre familia. ¿Sus nombres? Persei, Caelum y Nova, tan unidas que parecen tres suaves pétalos de la misma flor. 

· 1993, Suiza.
"Aquella estrella de allá, 
hoy brillará por ti. 
Tus sueños se realizaran, siempre ocurre así..."


¿Qué es aquello que mantiene a una persona feliz? ¿Que aunque niegue poseerlo, depende de ello para poder subsistir? La joven Adelaide siempre tuvo una respuesta para ello: la esperanza, los sueños. Si dos personas se encuentran enamoradas, y confían plenamente en el otro, establecerse y formar una familia es el siguiente paso a dar. A las primeras estrellas que descendieron del cielo, un cinco de Junio, la llamaron Persei, dueña de unas bellas y cálidas orbes verdes, princesa de una sonrisa contagiosa y facciones angelicales, fue la consentida por su familia y sus allegados. Pero esta pequeña no llegó sola, tuvo una melliza la cual denominaron Caelum. Poseedora de unas bellas pupilas avellanas, tan claro el castaño que podrían tranquilamente caer en el dorado la cual encataba a todos con su sonrisa. ¿La canción de cuna de las mellizas? Cualquier música clásica, nada de nanas ni arrorós; tardaron en descubrirlo, y si lo hallaron fue gracias a una tarde en compañía de su abuelo. Ya desde pequeñas, el piano era el amigo imaginario favorito de Persei y Caelum, casi sin saberlo. Eran y hoy en día, siguen siendo inseparables. Se protegen la una a la otra, y no permiten que nadie dañe a la otra. Sus caireles castaños no alcanzaban a llegar a su cintura, cuando otra estrella se desprendió del risueño cielo, comenzando a inundar los pasillos de la residencia con el llanto de un bebé recién nacido. Su nombre fue Nova, causando una risa en la bebé cada vez que su nombre fuera pronunciado. La nueva consentida de las mellizas, otro corazón por el cual velar y consentir. Su infancia estuvo rodeada de lujos, cariño y toda clase de modales y etiquetas al ser herederas de la misma cadena de joyas que su padre construyó desde un diminuto grano de arena.  La castaña posee conocimiento de muchos idiomas más que nada porque le encantan, forman parte de sus pasiones junto con los libros -sobretodo los viejos- y el chocolate amargo. Una vida perfecta le aguardaba, con una sonrisa genuina se sentía capaz de poder hacer lo que deseara- no sin su debido esfuerzo, por supuesto.

Más todo aquello acabó casi sin haberlo previsto. Un atentado contra su familia que estaba ganando mucho poder, le quitó la vida a su madre. Su padre, desesperado y con el corazón hecho añicos, no lo pensó dos veces antes de apartar de su vida a las hermanas Mihailov, enviándolas a tal vez al internado más prestigioso -escondido entre las nevadas colinas de Suiza- que habría de existir. No pudo hacer mucho contra ello, apenas tenía siete años. Distanciada de aquello que conocía como hogar, su aura altruista y cálida estaba lejos de cambiar. Recibió muchos golpes en su vida, todos emocionales pero gracias a sus hermanas pudo superar cada uno de esos obstáculos.

Lo cierto es que el prestigiado internado de Suiza, sus alumnos no eran ni mucho menos ejemplos a seguir. Estaban allí por el dinero de sus padres, nada generado por ellos mismos. Adolescentes que echaban a perder el dinero sin pensarlo dos veces, presumiendo sus valuados objetos como si se tratara de una competencia; lo era, pero pasaba por muchos desapercibida. ¿Podrían de algo quejarse? No, las hermanas eran codiciadas gracias a sus bellas facciones y sus personalidades, mostrándose cómo eran de verdad y no una máscara para encajar dentro de aquellos muros. Eran rebeldes solo para llamar la atención de su padre, quién en respuesta les enviaba dinero para cubrir los daños causados. Hasta el más paciente de todos tiene un límite, por lo que pronto ambas hermanas se cansaron de mendigar su amor. La verdad de todo aquello, el motivo tras aquella frialdad nunca antes vista en su progenitor, era tan sencillo que si sus almas no hubiesen estado heridas, hubieran podido adivinarlo: otra carta de amenaza llegó a manos de Robert, dejando en claro que sus víctimas eran las jóvenes herederas. El menor contacto posible, se repetía a sí mismo el empresario cada día que empezaba nuevo. Pero no era fácil, por supuesto que no lo era.

Las hermanas, resignadas e inconscientes de lo que sucedía puertas fuera del internado, se escaparon una noche para participar en una de las conocidas carreras de Motocross, un deporte sumamente arriesgado que les concedía la dosis perfecta de adrenalina para seguir soportando aquel calvario. Caelum se apuntó casi sin pensarlo, enamorada de la moto aeróbica; Persei, por su parte, terminó anotada en la lista de concursantes en un tonto intento de proteger a Nova, la cual rechazó su ayuda. Sucesos más, sucesos menos. La melliza menor iba en la cabeza, faltaban solo metros para cruzar la meta de llegada, cuando una de los participantes en una desesperada acción, chocó con la vehículo de la castaña, ocasionando que ambas queden fuera y gravemente heridas en el proceso. ¿Si su corazón se detuvo? Eso es quedarse corto. Las hermanas corrieron a auxiliarla, guiadas por las risas que su hermana dejaba escapar, en un vano intento de mantenerse con los párpados abiertos. Persei no dudó ni un segundo en correr en busca de ayuda, traicionando el contrato que había firmado antes de que formara parte de esas escapadas mensuales. Más a mitad de camino, se encontró con tal vez la persona que más odio le guardaba, pero aquello no fue lo que la sorprendió, si no que detrás -casi pisándole los talones- se encontraban las autoridades del Internado suizo.  El castigo fue apenas el comienzo, limpiar el gimansio, dejar el piso reluciente como antaño no era nada comparado a la decepción que pudo vislumbrarse en las orbes de su padre; no sólo su mirada, sus gestos y hombros caídos revelaban cuán sorprendido y enojado se encontraba. Toda comunicación con él fue abolida, estaban encerradas en aquel internado y ahora complemente solas. ¿Aguantarían mucho más?

Por suerte para ellas, pronto la graduación de las mellizas tocó a su puerta, lo que cual sucedió con distintos honores y títulos acompañando sus nombres. Su padre asistió, donde minutos antes de que la ceremonia comenzara, mantuvo una conversación con su hija mayor, seria pero destilando cariño, y esa preocupación que le había profesado desde la primera vez que estuvo en sus brazos. Allí, él le contó acerca de todo, sus inicios, su progreso y finalmente lo que sucedía en la actualidad. Persei sería la heredera al imperio de joyas, por tal razón estudiaría Administración de Empresas para poder hacerse cargo en un futuro no muy lejano. Dejándola a solas con aquel pensamiento, casi que se escuchara como una obligación, Robert tuvo una conversación con Caelum, de la cual desconoce su contenido. Aún así, -solo ver su rostro mientras esperaban a a ser llamadas- le confirmó que la empresa había sido nombrada. ¿Acaso su futuro estaba escrito en piedra? ¿Podrían ellas cambiarlo? ¿Hacer frente a su padre y -sin caer en el ruego- contarle sus verdaderos sueños?

Su destino era la Universidad de Columbia, mientras que su melliza escogía Francia para continuar sus estudios. Les costó separarse, dejar el internado en Suiza y con ello a Nova. Cuando subieron el avión privado que las alejaría de su ciudad natal, con el corazón en la mano y los nervios a flor de piel, las mellizas bajaron en su primera escala, intercambiando una única mirada antes de abandonar su vuelo, tomar sus cosas y abordar un avión con destino a Roma. Fue irresponsable, y ellas lo aceptan, más necesitaban una última aventura antes de volver a encerrarse en un Instituto. Su padre, furioso, les exigió que volvieran, pero las mellizas le pidieron de por favor que necesitaban conocer el mundo a su manera. Toda una vida encerradas, dejando atrás un internado para introducirse en otro. Con un último, "—Confío en ustedes, cuídense—", las hermanas Mihailov se vieron recorriendo Europa, disfrutando de su cultura y poner en juicio los idiomas que venían aprendiendo desde muy pequeñas. Si no era aquel su momento de vivir la vida, ¿cuál sería?

· Septiembre 2014, Inglaterra.

Una gran sonrisa se podía avistar en el femenino rostro perteneciente al nombre Persei. Se la puede observar caminar por los verdes jardines de la residencia estudiantil, sin duda buscando a sus hermanas. Dicen que su felicidad está ligada a ellas, y a su padre. Sus gustos y sus objetivos no han variado demasiado. Con veintiún años, se encuentra cursando su tercer año en la Universidad de Oxford. Trabaja junto con su melliza en las joyerías de su padre, haciéndose un tiempo entre sus múltiples obligaciones. ¿Cómo terminar allí? Luego de su improvisada 'aventura', las mellizas decidieron que debían dejarse de juegos, y comenzar a construir su futuro, piedra por piedra, esfuerzo tras esfuerzo. Más las universidades que habían escogido no las satisfacían. Nova, quién se había enojado un tanto por abandonarla y divertirse sin su presencia, les contó que estudiaría en Oxford. Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Mirándose entre ellas, ajenas a la resignación gobernando el rostro de su progenitor, decidieron que aquel sería la tierra de sus sueños, donde una nueva aventura les aguardaba, y tal vez su futuro en ese momento fuera incierto, pero de lo que estaban seguras, es que estaban juntas, por siempre y para siempre. 


Robert Eustace Mihailov
Padre biológico  Cincuenta años  Diseñador de joyas preciosas; Empresario  Vivo

Un hombre leal, honesto, ingenioso y con la carisma desbordando en cada gesto que realizara. Enamorado profundamente de su esposa, no piensa en otra cosa que en ella y los momentos vividos a su lado. Sostiene que cuatro angelitos robaron su corazón, y agrega que siempre lo cuidarán bien. Tiene en claro que alejarla no fue la mejor de sus decisiones, pero no soportaría que algo malo le sucediese, a ninguna de sus hijas. Actualmente ha aceptado confiar en sus niñas, dejándola asistir a la universidad de Oxford sin ningún tipo de cuidado, o al menos eso era lo que quería que la castaña pensara. Mantiene una relación a través de llamadas y visitas en cuanto sus obligaciones se lo permiten. Son el ancla que los mantiene en tierra en este mundo. 

Adelaide Loreley de Mihailov
Madre biológica  Cuarenta y siete años  Ex- modelo· Diseñadora  Fallecido

Fue su profesión lo que la llevó a conocer a su esposo. Al principio intentó ignorarlo, rechazando cada una de sus atenciones; no por motivo de que no le agradara, al contrario, el joven jefe era encantador y tal vez aquel príncipe azul que desde niña había ansiado conocer, más Adelaide se encontraba saliendo de una relación de varios años, por lo que su corazón se encontraba destrozado, negándose a que otra persona se apodere de él. Robert no se alejó, consiguió que confiara en él y con ello, días llenos de luz empezaron a suceder. Tuvieron dos hijas capaces de valerse por sí misma, pero la vida fue demasiado injusta cuando alguien decidió terminar con su vida. Esta pérdida significó mucho, ocasionó varias lágrimas y gritos, pero Adelaide era un ser de luz, y todos supieron que tanto Persei como Nova habían heredado esa calidez que desde siempre la caracterizó. Persei la extraña, pero cada palabra que salió de sus labios en esos cortos siete años, quedó grabada en su corazón.

Caelum Rózsa Mihailov
Hermana menor/melliza  Veintiún años  Estudiante Universitaria  Vivo

Su otra mitad, su mejor amiga. Con solo una mirada se entienden, se complementan. Es ella quien suele decirle repetidamente que es inocente, teniendo una mirada hóstil y simulando indiferencia como respuesta. 


Nova Verenice Mihailov
Hermana menor  Diecinueve años  Estudiante Universitaria Vivo

Nova y Persei. Persei y Nova. Dos gotas de agua con apenas diferencia de edad en ellas. Está de más aclarar cuan importante es esta joven para Persei, su pequeña compañera de travesuras y su mayor confidente. Es su pilar en la Tierra, sus consejos y su ternura son un gran aliado a la hora de animar a la castaña mayor. Para ella, no hay quien la merezca a su lado, y si siquiera lo intentan, la chica no se los hará fácil. Comparten su inocencia, lo que saca de quicio a veces a Caelum, pero las tres separadas juntas no son nadie, están perdidas, juntas son mucho más. Persei intenta que la chica construya su propia vida, sin que el legado Mihailov se entrometa. La apoya y siempre será su mayor fan.


✘ Adicciones y gustos: 
· Todo ser humano en la tierra es amante del chocolate, pues bien, ella no es la excepción. Amante del chocolate amargo, ama hacerlo tanto como degustarlo. 
· Disfruta de la música clásica, y aún más le fascina reproducir dichas melodías a través del piano. 
· La Lectura es su mayor pasión, simplemente se pierde en las páginas que una historia le puede contar.
· Los deportes extremos son su refugio, y disfruta de ello.
· El caballo será su animal favorito desde siempre.
· Su vicio son las gominolas, siempre anda con una bolsita repleta de ellas.  
· Su estación preferida es Invierno. 
· Tiene pasión por las mariposas y las flores, justamente, suele plantar las más llamativas y exóticas rosas para atraer la atención de la mismas; con el simple objetivo de deleitarse en su contemplación. Incluso, en sus diseños de joyas, siempre existirá algún que otro detalle relacionado a lo nombrado.
· Disfruta de sentirse libre, pone demasiado empeño en no quedar atada a nada ni a nadie. Sencillamente no le gusta y si se le presenta una ocasión así, huye.
· Adora los juegos de ingenio, armar rompecabezas y tiene una rara inclinación por el ajedrez. Así mismo, es excelente en los juegos de cartas, casi nunca ha perdido una partida. 
✘ Debilidades: 
· Principalmente su melliza y Nova. Siempre estarán sus bienestares por delante de todo.
✘ Odios: 
· Los engaños, las deslealtades, las traiciones, la gente que se aprovecha de los corazón de los demás.
· Odia la comida china.
· El control sobre su vida.
✘ Miedos/Fobias: 
· Astrafobia: Tormentas eléctricas, vuelve el tiempo atrás y se convierte en una niña cuando ve los rayos iluminar la habitación. Su madre murió en una de esas fatídicas noches, simplemente es un mal recuerdo que le falta aún parar superar. 
· Perder a su familia, no poder protegerla.
· Ligirofobia, se complementa con lo anteriormente nombrado.
✘ Manías:
· Ejerce presión en su labio inferior cuando está nerviosa o en duda de qué decir. · Cuando se enoja, aprieta sus labios de tal forma que sólo una fina línea rosada los representa. 
✘ Hobbies: 
· La natación; el sumergirse en el agua y dejar que su cuerpo haga el trabajo es su gran refugio. 
· Le agrada el arte, pintar y dibujar bajo la sombra de un árbol, tal vez.
· Entre sus instrumentos preferidos, se encuentra el piano y el arpa. Ambos objetos los practica desde muy pequeña. 
· Esgrima, equitación. 
✘ Enfermedades: 
· Ninguna.
✘ Marcas: 
· Ninguna.
✘ Pertenencias: 
· Posee un diario íntimo en el cual ya lleva 27 cuadernos escribiendo sus pensamientos, sueños y deseos. No deja que nadie se entere de su existencia. Dentro tiene centenares de fotos de sus seres queridos, dice que tenerlas con ella le produce alegría; · Múltiples libros, actuales y antiguos, pueblan su biblioteca personal. 
· Un tesoro que le aguarda en su casa es su piano negro de cola, es otro regalo de sus padres. Más son dos las apasionadas por la música, por lo que Caelum posee uno igual, pero en color blanco.
· Adornando su muñeca lleva una fina pulsera el cual porta un corazón, dentro tiene la foto de sus padres y sus hermanas en miniatura.
✘ ¿Algo más?: 
· Sus hermanas son su vida, su razón de sonreír.
· Es una fiel protectora de los animales, aquellos seres vivos le robaron el corazón desde muy pequeña. 
· Por alguna extraña razón, contemplar las pupilas de su melliza, ese ámbar que había heredado de la abuela paterna, la tranquilizan. Se siente con el poder de asegurar que todo estará bien, con solo mirarla. 
· En su muñeca tiene plasmado pequeñas aves que representan la libertad de la cual goza desde que dejó atrás el internado. 
· Con sus hermanas se establecen en un departamento, financiado por su progenitor. 

OH DARLING

Posted domingo, 17 de noviembre de 2013 by Unknown
http://us11.chatzy.com/82824839301057

Gwen dejó este mensaje:
Oh, Darling ~ Gwen & Baptiste
. se unió al chat
Gwen dejó este mensaje:
Creo que ya está todo listo... —suspiró, mientras dejaba que su vista recorriera cada rincón de aquel salón que había alquilado para la cita, el cual se encontraba iluminado por una luz muy tenue, ayudando en la tarea que las cortinas permanecieran cerradas. Su idea era revivir aquella noche; no pretendía reemplazar tan hermoso recuerdo, solo ocasionar uno más placentero. No tenía idea quién era su compañero esa tarde; solo a ella se le ocurría atender la llamada de sus padres, cuando estaban por revelar a quién pertenecía cada recuerdo.
Cerró sus párpados un instante, dejando que el aroma a la comida puesta sobre la mesa se infiltrara por los orificios de su nariz. Agradecía ser buena en la cocina, solo esperaba que a su pareja le gustara. Echó una mirada al reloj antiguo sobre la pared: su cita se había retrasado. Sacudió su cabeza, tomando asiento en una de las sillas, comenzando a jugar con el borde de su vestido. Solo esperaba que fuera.
Baptiste: —Sinceramente a Bap le sorprendía que alguien hubiera elegido su recuerdo, porque no parecía realmente especial, aunque si lo era para él, demasiado. Y cuando se había enterado que su querida Gwen era la chica que lo había elegido, no puedo evitar ponerse feliz, más de lo que habría estado con cualquier otra chica. Ahora el problema era que se había retrasado, mucho, pero era por una buena causa. Así que luego de encontrar la razón de su demora, se apresuró a llegar a donde era la cita. Cuando llegó vio una luz tenue que invadía la habitación y eso le agradó. Gwen estaba con sentada en una de las sillas y él se acercó por detrás sin hacer ruido. —¿Perdonarías a Bap por haberse retrasado un poco? Es que me fue a buscar a mi— dijo, desde atrás, pero poniendo por delante de ella el osito de peluche que le había comprado.
Gwen dejó este mensaje:
Volvió a dejar escapar un suspiro, perdiendo la cuenta de cuántos habían sido esa tarde. Cepilló sus hebras, preguntándose seriamente si debía irse. Los minutos pasaban, y su cita no aparecía. Y justo cuando pensaba irse, cierra sus párpados con fuerza ante el rápido movimiento que la había tomado por sorpresa. Escucha sus palabras, por lo que decide abrir uno de sus párpados con cierta precaución, sorprendiéndose ante lo que se encuentra. Parpadea, creyendo estar viendo mal—. ¿Baptiste? Imposible... —susurra, mirando sorprendida el oso de peluche y la mano que lo sostenía—. No existe nada que no pueda perdonarle a ese chico —responde dibujando una sonrisa, para tomar el peluche entre sus manos, ponerse de pie y rodear al chico con sus brazos, estrechándolo con fuerza; sobre todo por cierto recuerdo que nuevamente había atacado su mente—. Lo siento, yo... no sabía que te pertenecía.
Baptiste: —El mismo en persona— contestó cuando escuchó el susurro de la rubia y a continuación la estrechó en sus brazos cuando ella lo abrazó. —No te disculpes, no podría estar más feliz de que tú seas mi cita, señorita— le dijo aún sin soltarla. Pasaron unos segundos y entonces se separó unos centímetros. —Siento la demora, es que este amiguito me rogaba que fuera a comprarlo— dijo, refiriéndose al oso de peluche y se quedó mirándola un momento, manteniendo una sonrisa en su rostro. Era como si con ella el mundo se apartara y quedaran solos en una burbuja. Le agradaba eso.
Gwen dejó este mensaje:
—A mí también me alegra que hayas sido tú y... me hubiera odiado toda mi vida si me iba sin verte —se separa, mirando al peluche y sonriendo dulcemente—. Gracias, prometo que lo cuidaré muy bien —eleva su mirada celeste, dejando que una vez más sus pupilas se encuentren; y como cada vez, ella se sentía perdida, creyendo que podía navegar todo el día en ese mar azul. Aclara su garganta, desviando su mirada hacia la mesa—. Eh... yo... ¿tienes hambre?
Baptiste: —Yo me hubiese odiado más por eso, créeme— confesó, asintiendo. —Uhm... si, tengo hambre — le dijo sonriendo y se acercó a la mesa para ofrecerle una de las sillas a ella. Esperó a que se sentara y luego tomó lugar en la silla del frente. —¿Quién hizo todo esto? ¿Tú, Gwen?... Vaya, siempre me sorprendes —comentó feliz, mirando a la rubia—.
Gwen: —Gracias —dice con una sonrisa, acomodándose y dejando al peluche sobre la mesa, mirándolo con cariño antes de dirigir su mirada al chico, que ya se encontraba frente a ella—. Sí... digamos que tenía ganas de adelantarme a las fiestas —levanta suavemente un hombro, sin perder su sonrisa—. Aunque en casa siempre hubo gente que cocine, siempre con mamá hacíamos algo. Así que, si está rico es todo gracias a ella... espero que te guste.
Baptiste: —Seguro que eres muy buena cocinando, por eso los brownies resultaron tan bien la otra vez— dijo sonriendo y a continuación tomó el tenedor para probar un bocado del plato que se veía apetitoso. —Vaya... está muy bueno, Gwen— la felicitó y se llevó otro bocado a la boca, la comida estaba realmente buena. —Pero antes, quiero hacer un brindis porque me alegro de haberte encontrado— dijo, alzando su copa.
Gwen dejó este mensaje:
—Creí que eso había sido por tener al mejor chef de todo Londres conmigo —bromea y prueba ella también un poco, sonriente—. ¿Sí? Que alivio Temía haberme pasado demasiado con el picante—lo observa degustar, contenta—. ¿De haberme encontrado? De acuerdo, yo brindo por dejarme conocerte --alza su copa, chocando con la de él—. Enserio, eres una gran persona.
Baptiste: —Entonces brindemos porque yo te encontré y tú tuviste paciencia para conocerme— dijo sonriendo y chocó su copa con la de ella. —Gracias, Gwen, tú también eres una gran persona, enserio, tienes una gran corazón y eso te hace ser más hermosa aún— la alagó y un momento después siguió comiendo. —Ahora dime la verdad, ¿llevabas demasiado tiempo esperándome? Me refiero a la cita— preguntó.
Gwen dejó este mensaje:
—Salud —ríe, tomando un poco al recuperar su copa—. No creo ser la mitad de lo maravillosa que me pintas, pero te agradezco y me alegro que pienses eso de mí —. sigue alternando su mirada entre la comida y el chico, para negar cuando escucha sus palabras—. Bap, no importa, enserio. Ya estás aquí —intenta evadir su pregunta, sabiendo cómo era el chico.
Baptiste: —Entonces me siento perdonado— dijo, medio bromeando. Mientras comía la deliciosa comida de Gwen, pudo divisar en una parte de la habitación un tocadiscos y no pudo evitar sonreír. —¿Podemos poner música?— preguntó, refiriéndose al aparato musical.
Gwen dejó este mensaje:
—Eh... la verdad es que... —se muerde el labio inferior, mirando al chico y al tocadiscos, para posteriormente suspirar y colocarse de pie, tomando el disco de vinilo que le había costado conseguir de una mesa cercana a ella. Detiene sus pasos frente al aparato antiguo, sacando con cuidado el disco y colocándolo en la pista, acomodando la aguja y logrando que la música inunde el salón; la misma que había caracterizado al recuerdo al elegirlo. Suspira, dándose la vuelta y yendo hasta el chico, haciendo una reverencia antes de extender su mano en dirección al ojiazul--. ¿Me concedería esta pieza, señor St. Clair?
Baptiste: Observó a la chica poner aquel disco de vinilo y un montón de sentimientos llegaron hasta él, nostalgia, felicidad, algo de tristeza, pero más que nada felicidad. Estaba seguro de que si su madre lo viera bailando con ella esa canción estaría tan feliz como él. —Por supuesto que si, señorita Gwen— respondió y se puso de pie mientras Oh darling comenzaba a sonar. Tomó a Gwen de la cintura y comenzó a moverse junto a ella. —¿Sabes? Tú eres la única persona, además de mi mamá con quién bailaría esta canción— dijo sonriendo.
Gwen dejó este mensaje:
Entrelaza sus dedos con los de él, antes de que comenzaran a deslizarse suavemente con el ritmo que la canción marcaba para ellos—. ¿Por qué? —susurra en voz baja, no queriendo opacar la canción—. Deberías estar tachándome de entrometida por elegir tu recuerdo cuando es algo tuyo muy personal —busca su mirada.
Baptiste: —Por eso me alegra mucho que hayas sido tú quien eligiera mi recuerdo, porque es algo muy personal y contigo me siento seguro— contestó sonriendo mientras seguía moviéndose al ritmo de la canción. —Pero de alguna manera ahora es igual de feliz, porque no hay lágrimas de por medio— comentó y se acercó a darle un beso en la frente. —¿Alguna vez te conté toda la historia de mis padres?
Gwen dejó este mensaje:
Forma una pequeña sonrisa ante sus palabras; ella se sentía de igual forma. Y aunque le asustaba aquel sentimiento, luchaba por esconderlo más no negarlo, nunca lo negaría. Se acercó más, dejando que su cabeza reposara en el hombro del chico, ampliando su gesto al sentir sus labios en su frente—. No... pero no es necesario, enserio.
Baptiste: —No iba a contar la parte triste— dijo divertido mientras comenzaba a acariciar el cabello de la chica. —¿Sabes algo? A pesar de que ellos se separaron y todo eso, aun creo que existe todo esto de las almas gemelas. Lo sé, soy un cursi y puedes reírte— comentó y después dejó salir una risa. —Gracias, Gwen...—
Gwen dejó este mensaje:
—No eres cursi, Bap, yo también creo en eso de la otra mitad, por favor... llevo esperando a mi príncipe azul desde muy niña. Una vez creí haberlo encontrado pero... simplemente no era lo que creía que era —se encoge de hombros, sin dejar de moverse al ritmo de Los Beatles—. Creo en que existe una persona que pueda hacerte sonreír con naturalidad, creo en eso llamado amor y sentir que puedes darlo todo por el otro sin esperar nada a cambio, sin dudar de él. Y... creo en el amor para toda la vida, solo debes cuidarlo y alimentarlo, como si fuera un capullo que se quiere convertir en la más hermosa de todas las flores —dice sin pensarlo demasiado, para escucharse y cerrar sus ojos párpados—. ¿Ves? Aprende, Bap, eso es ser cursi —intenta bromear, sintiendo como los latidos de su corazón aumentaban—. ¿Gracias? Bien... —se incorpora a penas, mirando sus pupilas—. Deja de hacer eso, o no me sentiré culpable de lo que haré.
Baptiste: Estaba escuchando a la chica con atención y le era inevitable sonreír con cada palabra que le decía. Le encontraba mucha razón en todo aquello y se sentía muy cómodo con ella ahí. —No te sientas culpable, sólo hazlo, mi querida Gwen— dijo mirándola con una sonrisa.
Gwen dejó este mensaje:
—Maldición, ¿porqué eres tan lindo? —susurra para ella misma, mientras traslada su mano de su hombro a su cuello, atraiéndolo hasta ella mientras se coloca en puntitas de pie, apoyándose en el chico para no caer. Un escalofrío la recorre por completo al sentir el tacto de la punta de sus narices tocándose, pero no se detiene hasta estar rozando sus labios con los del chico, solo apenas—. Antes que nada... tú tienes la culpa de esto —murmura, antes de tomar el labio inferior de Baptiste entre los suyos, volviendo a degustar su suave sabor. Cierra sus párpados suavemente, mientras comenzaba a besarlo con delicadeza.
Baptiste: —Yo acepto toda la culpa— murmura sonriendo. Un escalofrío recorre su espalda cuando siente los labios de la chica sobre los suyos. Tomó su rostro con cuidado mientras seguía el beso de la chica sutilmente y sonriendo a veces.
Gwen dejó este mensaje:
Suelta un suspiro entre el beso, sonriendo al ver que lo correspondía y abriendo apenas sus labios, profundizando el contacto entre ellos. La mano que estaba en su cuello empieza a subir, comenzando a jugar con sus hebras castañas, sin separarse. Le encantaba aquello, en sus brazos se sentía segura, protegida y... feliz. Un sentimiento de angustia azotó su corazón, por lo que sin saberlo, sin darse cuenta, así como subió la intensidad del beso empezó a disminuirlo, queriendo perderse en sus labios pero sin que aquel sentir no abandonara su cuerpo.
Baptiste: Su estómago se llenaba de mariposas cada vez que ella estaba cerca, pero tener sus labios atrapados en los suyos hacía que esas mariposas fueran una manada descontrolada y le agradaba eso. Sintió otro escalofrío cuando ella comenzó a separarse de él. —¿Qué pasa, Gwen?— preguntó mirándola preocupado.
Gwen dejó este mensaje:
—No lo sé... —llevó su pulgar a los labios de él, recorriendo su textura—. Solo... me acordé de algo que pasó hace tiempo. Ni siquiera sé porque vino a mi mente ahora—alza su mirada, odiándose por preocuparlo por una tontería—. Me... ¿me vuelves a besar? No quiero pensar en nada más que besarte en este momento.
Baptiste: —Si quieres hablarlo yo escucho, no quiero verte angustiada, Gwen— dijo él acariciando su mejilla con sutileza. Dejó salir una risita al escuchar la petición de la chica y se acercó a juntar sus labios nuevamente.
Gwen dejó este mensaje:
—Algún día te contaré todo, solo... dame tiempo —disfruta su caricia, sintiendo como aquella angustia se evaporaba con su gesto—. Además esta es tu noche —sonríe, volviendo a soltar un suspiro ante el nuevo contacto entre ellos. Dioses, este chico le importaba. Múltiples recuerdo pasaron por su mente, todos más felices que el anterior. Londres, París, cuando conoció a a su familia en Colmar y finalizando todo en aquel beso en casa de su amiga, cuando hubo sido testigo de aquella canción dirigida únicamente a ella. La angustia, el miedo que se había apoderado de su ser había desaparecido, en su mente y en su corazón, solo permanecía intacto el sabor del chico, su relación con él y todo aquello que comenzaba a sentir.
Baptiste: —Está bien, pero quiero que sepas que yo siempre estaré para escucharte cuando lo necesites ¿Si?— dijo y rodeó su cintura para acercarla a él y besarla con sutileza, como si ella fuera la persona más delicada del mundo. No podía no tratarla con cuidado, siempre había pensado que las chicas eran como una pluma.


—Sí, gracias Bap —suelta su mano, llevando ambos brazos a la nuca del chico, rodeándolo y siguiendo perdida el beso. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Cinco? ¿Diez? ¿Quince segundos? No lo sabía, lo único que tenía en claro era que no quería separarse— Me encantas... —dice entre el beso, volviendo a juntar sus labios e iniciando una nueva ronda.

Libros!

Posted sábado, 11 de mayo de 2013 by Unknown

Anne and the French Kiss.
- Stephanie Perkins-

¿Qué decir de este libro? Simplemente lo amé, lo amo y lo seguiré amando por siempre. Sus personajes son adorables y es hasta ahora el mejor ejemplo para la amistad. Considero que sus personajes son muy maduros, y tienen en claro que el errar es de humanos, y que por el contrario, deben poner lo mejor de ellos para que no vuelvan a caer en lo mismo. Como dije, es un libro que nos enamora de pies a cabeza. Ya el leer su sinopsis logró que empezara a tejer mis expectativas durante el día. Tenía otros pendientes, pero nada me llamaba más que este libro, así que lo bajé (no estaba disponible aún en Español, por lo que tuve que comerme la traducción) y no lo pude soltar hasta terminarlo. Si quieren adentrarse en la lectura juvenil, este sin duda es una gran elección para empezar. No decepciona, más que eso, mucho más: enamora. La autora tiene una limpia y jovial escritura, escenas divertidas, el drama justo en cada ocasión, romance de ensueño y finalmente, el chico que se ideó para que suspiremos por él (esta no fue la excepción) St. Etienne. De las chicas, adoré a Anne y Meredith, son las mejores amigas y esta última es quién verdaderamente le enseñó el significado de una amistad. En fin, super recomendado, y es por eso que en esta ocasión repetiré mi calificación de Goodreads:

ॐ ॐ ॐ ॐ 
(Excelente, y mucho más)


Vampire Academy (Vampire Academy, #1)
- Richelle Mead-

El boom de los vampiros llega a hartar, pero coincido cuando todos dicen: 'Este ES el libro de vampiros" y no puedo estar más que de acuerdo, antes de apuntar esta saga a mis lecturas, Drácula de Bran Stocker y Entrevista con el vampiro eran mis opciones, pero luego dije... ¿Y quién estaría en el puesto número uno de top moderno? Y es cuando Vampire Academy se posa en mis ojos. Seré sincera, adoré Twilight, su primer libro es sin duda el mejor, disfruté mucho leyéndolo pero los personajes no me llegaron tanto. Edward no me enamoró, Mike era el típico niño bonito, Jacob me interesó pero me dije que no iba a ser más que un amigo para Isabella, y... podría decirse que la pareja que amé fue Jasper & Alice, Rosalie & Emmett, Esme & Carlisle y... esperen, ninguna más .-. Alice es mi personaje preferido y aleluya cuando escogieron a Ashley Greene para interpretarla; por otro lado, Jackson Rathbone no es de mi agrado, y me pareció muy fingida su actuación. Carlisle y Esme perfectos, la misma calidez que me produjeron al enterarme de sus presencias, se vio presente cuando aparecieron sus rostros en la pantalla grande. 
Y... ya me fui de tema xD suele pasarme, aclaro.

Volvamos a Vampire Academy, Rose y Dimitri, Dimitri y Rose... suenan MUY bien. Me gustó, me encantó más no me encandilo. La personalidad de Rose es admirable, la bondad de Vasillia, su poder, su habla. Enserio que por un momento dije: bueno, ahora se van a pelear porque dos personas tan diferentes nunca podrán llevarse bien. Que sorpresa me llevé, su relación es tan simple como compleja: Rose no sobrevive sin Lisa (apodo de Vasillia), Lisa no sobrevive sin Rose. La una con la otra se complementan, incluso Christian y Dimitri lo afirman.

Passione

Posted viernes, 10 de mayo de 2013 by Unknown
Mangas Leídos

- Card Captor Sakura
- Mint na Bokura
- Sailor Moon
- Porque me gustas
- Marmalade Boy
- Marmalade Boy Little
- Love Celeb
- Papillon hana to chou
- Zenbu chodai
- Dice


Mangas a terminar de leer
- Kaichou wa maid-sama!
- InuYasha
- Switch Girl
- Special A
- Chocolate Cosmos