1976, Bulgaria.
Un joven se encontraba tirado en las frías calles de Sofía, con su piel hirviendo pese al helado viento que corría, en claro signo de que estaba enfermo. Poca gente se detenía a ayudarlo, los demás continuaban con su camino. Pero algo sucedía, algo que a aquellas pocas personas de buen corazón les preocupaba, el joven no aceptaba ni dinero ni comida. Él pedía un trabajo, un sueldo en base a su sudor e inteligencia. Los seres pasaban y le compraban comida, algunos ropa pero el castaño no agradecía; en cambio, siempre una única pregunta brotaba de sus labios, con un tono que iba haciéndose cada vez más débil en cada ocasión: "¿Tiene un trabajo para mí?". Pese a que Bulgaria era uno de los países más pobres de Europa, muchos acudían a él por sus bellos paisajes. Hombre de negocios, con aparente actitud arrogante y ególatra, se detuvo ante este desconocido joven. Le preguntó qué buscaba, concediéndole lo que tanto el desafortunado ser rogaba: un trabajo. ¿De gerente? ¿De socio? ¿Su mano derecha? Absolutamente no. De servicio de limpieza. El joven estaba feliz y agradecido, tanto que era de los mejores empleados que el hombre pudiera poseer dentro de su confianza. Con respecto a su salvador, se trataba de un empresario diseñador de joyas del destino, extremadamente famoso y la limpia elección de las celebridades. Pero sus diseños empezaron a aburrir, y con ello a su imperio de diamante decaer. El joven quiso ayudarlo, estuvo toda una noche a su lado, desvelándose únicamente en garabatear y trazar líneas. Sin darse cuenta, tenía un cuaderno repleto de aquellos dibujos plasmados, para él forma sin sentidos, para su jefe una mina de oro"—. Robert—" llamó a su empleado, observando atónito aquellos bosquejos. El aludido no tardó en presentarse en su oficina, sintiendo su esperanza comenzar a correr en otra dirección al ver que había descubierto su cuaderno. No tenía talento, nunca lo tuvo, su jefe lo despediría. Con ese pensamiento gobernando su mente, jamás pensó que sería todo lo contrario, no solo fue felicitado, si no que ascendió de puesto.
Podría decirse entonces, que este joven llamado Robert, de origen búlgaro, salvó a la empresa de su ruina. Más ninguna felicidad dura eternamente, y él más que nadie lo supo. Su jefe, quién llegó a convertirse en un gran hermano para él, enfermó gravemente. Pese al dinero que poseía, no había salvación al no haberse descubierto a tiempo. Solo restaron días, antes de que cerrara sus párpados para siempre. Robert juntaba sus cosas, triste por la pérdida pero recordando cada una de sus enseñanzas, hasta que fue llamado para leer el testamento del buen hombre. Increíblemente, la empresa había quedado a su nombre, y deberían haber pasado seis años antes de poder entregarla a alguien más. Fuertes sospechas cayeron sobre el muchacho, pero él pudo con ellas; siempre ejerciendo el recurso de la honestidad, nunca una mentira retrasaría la verdad.
Robert se hizo cargo, pero secretamente estaba creando su propia empresa. Una que competiría con la de su fallecido mejor amigo, ahora a cargo su hija. Rivalidades hay en todas partes, se puede hallar entre los inocentes pequeños hasta adultos muy entrados en edad. Es esa chispa de querer superarse y mejorar cada día, lo normal sería que se odiaran entre sí rotundamente. Pero de parte del cabeza de la familia Mihailov, no existía rencor alguno. Más entendía al chico, quién apenas era tres años mayor que su hija más pequeña. A este joven heredero se lo suele ver abandonando la residencia de los Mihailov en Ginebra, sabe de las hermanas pero nunca las ha visto, al menos no a la mayor.
Nos hemos ido mucho al presente, ¿qué tal si volvemos unos cuantos años atrás? Tal vez deberíamos retomar por el nacimiento de las joyas de esta celebre familia. ¿Sus nombres? Persei, Caelum y Nova, tan unidas que parecen tres suaves pétalos de la misma flor.
· 1993, Suiza.
"Aquella estrella de allá,
hoy brillará por ti.
Tus sueños se realizaran, siempre ocurre así..."
hoy brillará por ti.
Tus sueños se realizaran, siempre ocurre así..."
¿Qué es aquello que mantiene a una persona feliz? ¿Que aunque niegue poseerlo, depende de ello para poder subsistir? La joven Adelaide siempre tuvo una respuesta para ello: la esperanza, los sueños. Si dos personas se encuentran enamoradas, y confían plenamente en el otro, establecerse y formar una familia es el siguiente paso a dar. A las primeras estrellas que descendieron del cielo, un cinco de Junio, la llamaron Persei, dueña de unas bellas y cálidas orbes verdes, princesa de una sonrisa contagiosa y facciones angelicales, fue la consentida por su familia y sus allegados. Pero esta pequeña no llegó sola, tuvo una melliza la cual denominaron Caelum. Poseedora de unas bellas pupilas avellanas, tan claro el castaño que podrían tranquilamente caer en el dorado la cual encataba a todos con su sonrisa. ¿La canción de cuna de las mellizas? Cualquier música clásica, nada de nanas ni arrorós; tardaron en descubrirlo, y si lo hallaron fue gracias a una tarde en compañía de su abuelo. Ya desde pequeñas, el piano era el amigo imaginario favorito de Persei y Caelum, casi sin saberlo. Eran y hoy en día, siguen siendo inseparables. Se protegen la una a la otra, y no permiten que nadie dañe a la otra. Sus caireles castaños no alcanzaban a llegar a su cintura, cuando otra estrella se desprendió del risueño cielo, comenzando a inundar los pasillos de la residencia con el llanto de un bebé recién nacido. Su nombre fue Nova, causando una risa en la bebé cada vez que su nombre fuera pronunciado. La nueva consentida de las mellizas, otro corazón por el cual velar y consentir. Su infancia estuvo rodeada de lujos, cariño y toda clase de modales y etiquetas al ser herederas de la misma cadena de joyas que su padre construyó desde un diminuto grano de arena. La castaña posee conocimiento de muchos idiomas más que nada porque le encantan, forman parte de sus pasiones junto con los libros -sobretodo los viejos- y el chocolate amargo. Una vida perfecta le aguardaba, con una sonrisa genuina se sentía capaz de poder hacer lo que deseara- no sin su debido esfuerzo, por supuesto.
Más todo aquello acabó casi sin haberlo previsto. Un atentado contra su familia que estaba ganando mucho poder, le quitó la vida a su madre. Su padre, desesperado y con el corazón hecho añicos, no lo pensó dos veces antes de apartar de su vida a las hermanas Mihailov, enviándolas a tal vez al internado más prestigioso -escondido entre las nevadas colinas de Suiza- que habría de existir. No pudo hacer mucho contra ello, apenas tenía siete años. Distanciada de aquello que conocía como hogar, su aura altruista y cálida estaba lejos de cambiar. Recibió muchos golpes en su vida, todos emocionales pero gracias a sus hermanas pudo superar cada uno de esos obstáculos.
Lo cierto es que el prestigiado internado de Suiza, sus alumnos no eran ni mucho menos ejemplos a seguir. Estaban allí por el dinero de sus padres, nada generado por ellos mismos. Adolescentes que echaban a perder el dinero sin pensarlo dos veces, presumiendo sus valuados objetos como si se tratara de una competencia; lo era, pero pasaba por muchos desapercibida. ¿Podrían de algo quejarse? No, las hermanas eran codiciadas gracias a sus bellas facciones y sus personalidades, mostrándose cómo eran de verdad y no una máscara para encajar dentro de aquellos muros. Eran rebeldes solo para llamar la atención de su padre, quién en respuesta les enviaba dinero para cubrir los daños causados. Hasta el más paciente de todos tiene un límite, por lo que pronto ambas hermanas se cansaron de mendigar su amor. La verdad de todo aquello, el motivo tras aquella frialdad nunca antes vista en su progenitor, era tan sencillo que si sus almas no hubiesen estado heridas, hubieran podido adivinarlo: otra carta de amenaza llegó a manos de Robert, dejando en claro que sus víctimas eran las jóvenes herederas. El menor contacto posible, se repetía a sí mismo el empresario cada día que empezaba nuevo. Pero no era fácil, por supuesto que no lo era.
Las hermanas, resignadas e inconscientes de lo que sucedía puertas fuera del internado, se escaparon una noche para participar en una de las conocidas carreras de Motocross, un deporte sumamente arriesgado que les concedía la dosis perfecta de adrenalina para seguir soportando aquel calvario. Caelum se apuntó casi sin pensarlo, enamorada de la moto aeróbica; Persei, por su parte, terminó anotada en la lista de concursantes en un tonto intento de proteger a Nova, la cual rechazó su ayuda. Sucesos más, sucesos menos. La melliza menor iba en la cabeza, faltaban solo metros para cruzar la meta de llegada, cuando una de los participantes en una desesperada acción, chocó con la vehículo de la castaña, ocasionando que ambas queden fuera y gravemente heridas en el proceso. ¿Si su corazón se detuvo? Eso es quedarse corto. Las hermanas corrieron a auxiliarla, guiadas por las risas que su hermana dejaba escapar, en un vano intento de mantenerse con los párpados abiertos. Persei no dudó ni un segundo en correr en busca de ayuda, traicionando el contrato que había firmado antes de que formara parte de esas escapadas mensuales. Más a mitad de camino, se encontró con tal vez la persona que más odio le guardaba, pero aquello no fue lo que la sorprendió, si no que detrás -casi pisándole los talones- se encontraban las autoridades del Internado suizo. El castigo fue apenas el comienzo, limpiar el gimansio, dejar el piso reluciente como antaño no era nada comparado a la decepción que pudo vislumbrarse en las orbes de su padre; no sólo su mirada, sus gestos y hombros caídos revelaban cuán sorprendido y enojado se encontraba. Toda comunicación con él fue abolida, estaban encerradas en aquel internado y ahora complemente solas. ¿Aguantarían mucho más?
Por suerte para ellas, pronto la graduación de las mellizas tocó a su puerta, lo que cual sucedió con distintos honores y títulos acompañando sus nombres. Su padre asistió, donde minutos antes de que la ceremonia comenzara, mantuvo una conversación con su hija mayor, seria pero destilando cariño, y esa preocupación que le había profesado desde la primera vez que estuvo en sus brazos. Allí, él le contó acerca de todo, sus inicios, su progreso y finalmente lo que sucedía en la actualidad. Persei sería la heredera al imperio de joyas, por tal razón estudiaría Administración de Empresas para poder hacerse cargo en un futuro no muy lejano. Dejándola a solas con aquel pensamiento, casi que se escuchara como una obligación, Robert tuvo una conversación con Caelum, de la cual desconoce su contenido. Aún así, -solo ver su rostro mientras esperaban a a ser llamadas- le confirmó que la empresa había sido nombrada. ¿Acaso su futuro estaba escrito en piedra? ¿Podrían ellas cambiarlo? ¿Hacer frente a su padre y -sin caer en el ruego- contarle sus verdaderos sueños?
Su destino era la Universidad de Columbia, mientras que su melliza escogía Francia para continuar sus estudios. Les costó separarse, dejar el internado en Suiza y con ello a Nova. Cuando subieron el avión privado que las alejaría de su ciudad natal, con el corazón en la mano y los nervios a flor de piel, las mellizas bajaron en su primera escala, intercambiando una única mirada antes de abandonar su vuelo, tomar sus cosas y abordar un avión con destino a Roma. Fue irresponsable, y ellas lo aceptan, más necesitaban una última aventura antes de volver a encerrarse en un Instituto. Su padre, furioso, les exigió que volvieran, pero las mellizas le pidieron de por favor que necesitaban conocer el mundo a su manera. Toda una vida encerradas, dejando atrás un internado para introducirse en otro. Con un último, "—Confío en ustedes, cuídense—", las hermanas Mihailov se vieron recorriendo Europa, disfrutando de su cultura y poner en juicio los idiomas que venían aprendiendo desde muy pequeñas. Si no era aquel su momento de vivir la vida, ¿cuál sería?
· Septiembre 2014, Inglaterra.
Una gran sonrisa se podía avistar en el femenino rostro perteneciente al nombre Persei. Se la puede observar caminar por los verdes jardines de la residencia estudiantil, sin duda buscando a sus hermanas. Dicen que su felicidad está ligada a ellas, y a su padre. Sus gustos y sus objetivos no han variado demasiado. Con veintiún años, se encuentra cursando su tercer año en la Universidad de Oxford. Trabaja junto con su melliza en las joyerías de su padre, haciéndose un tiempo entre sus múltiples obligaciones. ¿Cómo terminar allí? Luego de su improvisada 'aventura', las mellizas decidieron que debían dejarse de juegos, y comenzar a construir su futuro, piedra por piedra, esfuerzo tras esfuerzo. Más las universidades que habían escogido no las satisfacían. Nova, quién se había enojado un tanto por abandonarla y divertirse sin su presencia, les contó que estudiaría en Oxford. Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Mirándose entre ellas, ajenas a la resignación gobernando el rostro de su progenitor, decidieron que aquel sería la tierra de sus sueños, donde una nueva aventura les aguardaba, y tal vez su futuro en ese momento fuera incierto, pero de lo que estaban seguras, es que estaban juntas, por siempre y para siempre.
✘ Adicciones y gustos:
· Todo ser humano en la tierra es amante del chocolate, pues bien, ella no es la excepción. Amante del chocolate amargo, ama hacerlo tanto como degustarlo.
· Disfruta de la música clásica, y aún más le fascina reproducir dichas melodías a través del piano.
· La Lectura es su mayor pasión, simplemente se pierde en las páginas que una historia le puede contar.
· Los deportes extremos son su refugio, y disfruta de ello.
· El caballo será su animal favorito desde siempre.
· Su vicio son las gominolas, siempre anda con una bolsita repleta de ellas.
· Su estación preferida es Invierno.
· Tiene pasión por las mariposas y las flores, justamente, suele plantar las más llamativas y exóticas rosas para atraer la atención de la mismas; con el simple objetivo de deleitarse en su contemplación. Incluso, en sus diseños de joyas, siempre existirá algún que otro detalle relacionado a lo nombrado.
· Disfruta de sentirse libre, pone demasiado empeño en no quedar atada a nada ni a nadie. Sencillamente no le gusta y si se le presenta una ocasión así, huye.
· Adora los juegos de ingenio, armar rompecabezas y tiene una rara inclinación por el ajedrez. Así mismo, es excelente en los juegos de cartas, casi nunca ha perdido una partida.
✘ Debilidades:
· Principalmente su melliza y Nova. Siempre estarán sus bienestares por delante de todo.
✘ Odios:
· Los engaños, las deslealtades, las traiciones, la gente que se aprovecha de los corazón de los demás.
· Odia la comida china.
· El control sobre su vida.
✘ Miedos/Fobias:
· Astrafobia: Tormentas eléctricas, vuelve el tiempo atrás y se convierte en una niña cuando ve los rayos iluminar la habitación. Su madre murió en una de esas fatídicas noches, simplemente es un mal recuerdo que le falta aún parar superar.
· Perder a su familia, no poder protegerla.
· Ligirofobia, se complementa con lo anteriormente nombrado.
✘ Manías:
· Ejerce presión en su labio inferior cuando está nerviosa o en duda de qué decir. · Cuando se enoja, aprieta sus labios de tal forma que sólo una fina línea rosada los representa.
✘ Hobbies:
· La natación; el sumergirse en el agua y dejar que su cuerpo haga el trabajo es su gran refugio.
· Le agrada el arte, pintar y dibujar bajo la sombra de un árbol, tal vez.
· Entre sus instrumentos preferidos, se encuentra el piano y el arpa. Ambos objetos los practica desde muy pequeña.
· Esgrima, equitación.
✘ Enfermedades:
· Ninguna.
✘ Marcas:
· Ninguna.
✘ Pertenencias:
· Posee un diario íntimo en el cual ya lleva 27 cuadernos escribiendo sus pensamientos, sueños y deseos. No deja que nadie se entere de su existencia. Dentro tiene centenares de fotos de sus seres queridos, dice que tenerlas con ella le produce alegría; · Múltiples libros, actuales y antiguos, pueblan su biblioteca personal.
· Un tesoro que le aguarda en su casa es su piano negro de cola, es otro regalo de sus padres. Más son dos las apasionadas por la música, por lo que Caelum posee uno igual, pero en color blanco.
· Adornando su muñeca lleva una fina pulsera el cual porta un corazón, dentro tiene la foto de sus padres y sus hermanas en miniatura.
✘ ¿Algo más?:
· Sus hermanas son su vida, su razón de sonreír.
· Es una fiel protectora de los animales, aquellos seres vivos le robaron el corazón desde muy pequeña.
· Por alguna extraña razón, contemplar las pupilas de su melliza, ese ámbar que había heredado de la abuela paterna, la tranquilizan. Se siente con el poder de asegurar que todo estará bien, con solo mirarla.
· En su muñeca tiene plasmado pequeñas aves que representan la libertad de la cual goza desde que dejó atrás el internado.
· Con sus hermanas se establecen en un departamento, financiado por su progenitor.
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